Peronismo y Scaloneta

Por Nicolás Pérez Pagani

Anoche me sumé por primera vez a las reuniones del Movimiento Peronista Pergamino. Más allá de haber compartido otros días con el grupo, como la presentación oficial del Movimiento o la jornada que abarcó la vigilia de la noche del 23 y su posterior 24 de marzo, era la primera vez que asistía a la juntada semanal que realizan los chicos para debatir, dialogar, proyectar, proponer, etc., sobre cómo el Peronismo, con sus formas, puede y debe estar en la actualidad de la agenda de la ciudad, para desde allí poder visualizar un proyecto a futuro gobierno en Pergamino.

La temática de la reunión fue, esta vez, y a pedido expreso de la realidad misma, el terror que se vive en las escuelas en nuestros tiempos. Convocaron a dos interesantísimos disertantes como Fabián Del Core en Educación y María Belén Taborda en salud mental, ludopatía y consumo problemático. Allí plasmaron a través de su experiencia profesional la profundidad que tienen estas problemáticas y las distintas formas de orientar, acompañar y ayudar a personas sumergidas en estas dificultades.

Más allá del enriquecedor diálogo constructivo sobre los temas abordados, la conversación fue decantando y de manera casi obvia en cuestiones que tienen que ver con especificaciones de tinte más político.

Y ahí, es donde quiero detenerme. A medida que los presentes iban desarrollando sus posturas e ideas, distintos comentarios que dispararon en una posible, aunque un poco loca, analogía. Por un lado, el movimiento al cual pertenecemos, y por otro, la actual Selección Argentina de fútbol. Peronismo y Scaloneta. (Siempre fútbol)

Creo que hay varios puntos en donde se puede encontrar semejanzas y otros donde se pueden tomar como “ejemplo”, para repensarlo dentro del Partido sobre todo a nivel nacional. Desde ya, que varios de los nombres en los cargos que se van a dejar evidenciados en las comparaciones van a quedar a libre interpretación de cada compañero, ya que imagino que cada uno tendrá por gusto su propio candidato para los lugares que queden por definir.

Recordemos que Lionel Scaloni, llegó al cargo de D.T del combinado nacional por arrastre del cuerpo técnico anterior. El formaba parte del equipo de trabajo de Jorge Sampaoli, es decir que venía de un fracaso total. Es posiblemente una de las primeras líneas de conexión, si tomamos como partido que el Gobierno de Alberto Fernández defraudó a casi todos los enarbolados bajo el manto de las banderas peronistas. Aun así como pasó con la Selección, el candidato adecuado podría estar dentro del marco de lo que fue la delegación del Frente de Todos en ese período. Aquí también la primera línea de libre interpretación para quién podría ser esa persona.

Inclusive, si esa persona o candidato fuese (aunque no lo creo por coyunturas electorales) algún “tapado” o alguien “nuevo”, sin trayectoria, sin experiencia también se podría poner en tablas con la elección de Lionel Scaloni a un cargo tan importante que históricamente no se eligió por esas características. Por no decir nunca.

Otro de los paralelismos que se pueden formular, quizás uno de los más marcados es todo lo que tiene que ver con el tramado del aparato mediático y la opinión pública. Apenas la AFA nombró a Scaloni como entrenador de la Selección Argentina apareció una batería de críticas en los medios de comunicación. Nada que sorprenda de los monopolios hegemónicos cuando se trata de cualquier peronista en ejercicio del poder. El ninguneo, las denigraciones, el desprestigio, las descalificaciones son moneda corriente a la hora de disparar repetitivamente contra cualquier Compañero. Todo este ejercicio influye directamente en la percepción de la gente para generar una desconfiada opinión pública unificada. Forman un desacreditamiento y un descreimiento violento sobre los que piensan distinto o que no tienen los mismos intereses que ellos. Ponen a la gente en contra de algo, llámese proyecto, modelo o propuesta por el sólo hecho de quién lo comanda.

Así es como hace años, todos los candidatos peronistas tienen que lidiar ante el tiroteo permanente de los dueños del poder mediático. Y también, por todo esto tuvo que pasar el D.T de Argentina cuando empezó a gestar lo que hoy celebramos todos.

Hasta acá alguna de las similitudes que se pueden vislumbrar dentro de este juego de semejanzas entre La Scaloneta y el Peronismo actual. Seguramente haya muchas más si nos ponemos a escarbar minuciosamente.

Ahora se tratará de buscar algunos “ejemplos” que se podrían tomar como propios a la hora de la búsqueda de una gestión dentro del Peronismo hacia el futuro del partido.

Contado por el propio Scaloni, lo primero que hizo, fue a buscar un cuerpo técnico con escuela en la Selección Argentina. Rastreó compañeros que hayan compartido y experimentado lo que es vestir la camiseta Albiceleste desde los combinados juveniles, hasta la mayor. Es decir, estar en las entrañas de la Selección mamando desde chicos lo que significa defender futbolísticamente la bandera nacional. Así fue como jugadores como Pablo Aimar, Roberto Ayala y Walter Samuel ayudaron a Scaloni a darle forma a lo que hoy conocemos como La Scaloneta. En varias charlas, Aimar ha dedicado frases que demuestran la idea que siempre tuvo el cuerpo técnico en tratar de inculcarle a los jugadores cuando llegaban a ser convocados. La forma de sentir la camiseta, el prestigio que hay que darle a estar representando al país, lo difícil que es llegar y tener el poder de hacer feliz a la gente a través del fútbol. Quizás todo esto ha disparado en algo que, considero, deba hacer el Peronismo: volver a las bases. Tratar de rodearse y armarse con gente que siempre ha estado sumergida y comprometida con la doctrina aplicada a los tiempos que nos aquejan. Buscar dentro del partido esa Unidad que hace tanto se viene pidiendo desde los que estamos abajo. Los nombres, como fue señalado al comienzo, resonarán en cada uno, en esa búsqueda.

Los primeros pasos de la nueva gestión en la Selección fueron prueba y error; con un arriesgado plan, pero convencidos. Comenzaron las convocatorias de jugadores que no acostumbraban a estar y los de siempre empezaron a ausentarse. Como todo cambio, trajo cataratas de críticas y ninguneos constantes tanto en los medios, como en los hinchas como se dijo anteriormente. Sin embargo, y es a lo que se apunta con el Peronismo, no dejaron de trabajar, trabajar y trabajar. Se bancaron mucho tiempo de reproches y murmullos, pero nunca dejaron buscar la reconstrucción de un modelo que hacía años no funcionaba.

Luego de varias pruebas con nuevos jugadores, que llevó mucho tiempo y laburo, Scaloni logró obtener la base de la renovación del equipo (si ésto no es lo que busca el Peronismo…pero está a las claras que es lo que más le está costando). Afuera los Romero, Demichelis, Mascherano, Biglia, Banega, Lavezzi, Higuaín, nombres con mucho peso e historia; adentro los Dibu Martinez, Cuti, De Paul, Paredes, Enzo, Alexis, Lautaro, Julián, etc. Pero también fijó y bancó REFERENTES (¡lo viejo funciona, Juan!). Quedaron Otamendi, Di María, Agüero y por supuesto, el capitán del barco: Messi. Estos reemplazos le sacaron presión, les dieron oxigenación y frescura, liberaron a los más grandes y volvieron a generar ilusión tras años de sinsabores. La palabra referentes (y acá, otra vez, cada uno pensará en el suyo) en mayúsculas es adrede, ya que como venimos diciendo el Peronismo pide a gritos esa renovación dentro del partido, pero también necesita imperiosamente de los referentes ya que son la guía para las nuevas generaciones. Scaloni transformó un lugar de desgaste en uno renovado. Hacia allí tiene que apuntar el Peronismo.

Volviendo a la reunión de anoche, uno de los compañeros hizo hincapié en “poner a los mejores”. Sí. Pero como pregona La Scaloneta. Los mejores son los que se lo ganan. ¿Cómo se lo ganan? Primero, estando. Hoy en día los jugadores de la Selección se mueren por ser llamados. No se pierden ninguna convocatoria.

Llegan hasta, inclusive, lesionados para recuperarse con los suyos. Segundo, trabajando duro en cada entrenamiento, porque tienen compañeros que están atrás dando lo mejor para poder ocupar ese lugar de privilegio y representar al país de la mejor manera. Tercero, tienen la mira del Cuerpo Técnico puesta encima en cada práctica sabiendo que no se pueden relajar o podrían perder el puesto. Enfatizando lo colectivo por sobre lo individual, siempre. Todo esto hace que NADIE SE ETERNICE en su lugar. Si “poner a los mejores” es caer en amiguismos, devoluciones de favores y otras yerbas, como todos sabemos que ha pasado, no sirve para la reestructuración que se está buscando. Ya está más que comprobado.

Otro de los comentarios que me quedaron resonando del debate de anoche fue que “los trapos se lavan dentro de casa”. Si hacemos memoria, en pleno Mundial sucedió el, ahora, recordado episodio con el Papu Gómez. Un problema interno dentro del plantel, que puertas adentro, pegó un cimbronazo a nivel grupal y para colmo, en instancias decisivas del torneo. Sin embargo, hasta el día de hoy nunca se supo con claridad lo sucedido. Esto se debe al gran manejo que tuvo toda la delegación argentina con respecto a un problema que afectó y golpeó al plantel pero que lograron sortear sobreponiendo el bienestar colectivo por sobre todas las cosas para llegar al objetivo final. Y sobre todo en tiempos de una sobrecarga de información constante por medio de los nuevos canales de difusión como las redes sociales que llegan, inclusive, a los lugares más encriptados. Demasiadas muestras de peleas, filtraciones, traiciones han marcado los últimos años dentro del Peronismo que terminaron en escándalos, que con un mejor manejo de estas situaciones, podrían haber ahorrado muchos problemas que hoy llevan a este presente del partido.

En conclusión, la buena elección de un grupo de trabajo, la importancia de los referentes, la renovación basada en las nuevas generaciones, las exigencias hacia el trabajo constante lograron dar vuelta un panorama de desconfianza e incertidumbre en la creencia absoluta en la conducción de un líder como Lionel Scaloni, para guiar al colectivo hacia el objetivo. Salvando todas las distancias, el Peronismo podría tomar algunos ejemplos de La Scaloneta para el armado político de cara a octubre de 2027.

Aunque, como todos los procesos no son eternos y tienen su final de ciclo, sobre todo los exitosos, ojalá sigamos festejando triunfos de la Selección Argentina de fútbol, pero que también empecemos a celebrar conquistas políticas, económicas y sociales para todos como país, porque lo merecemos.


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