Por Luciana Pérez Pagani
La voz, lo primero que la memoria decide olvidar del ancho carteado; de los que abandonan por dos días, se llevan el premio, la voz. Sonados los olvidadizos, El ensañamiento de la aniquilación en nuestras almas, en nuestras mentes, la poesía maldita, esa maldita poesía, ¿migajas? Los duelos de la belleza ellos son, recuerdos que mienten un poco. No siempre será así. Resistiremos como lo hidalgo de tu vida, todos en los botes. Todos. Es hora de levantarse, ¿durmieron bien?, no nos pagarán con promesas los nenes de oro. Por la admiración a la hermosa muchacha de los toldos, al regreso a oktubre. Esto es efimero, pero te creo y para siempre Carlos.
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